
En la distancia las personas parecemos iguales, pero conforme nos acercamos a ellas sus detalles las hacen totalmente diferentes. Me gusta pensar que nos encontramos en las similitudes y nos desarrollamos en las diferencias.
En un mundo de cuerpos, experiencias y sentimientos diferentes los patrones generales cerrados son inútiles y la comparación no tiene sentido. En la búsqueda de nuestro placer, la experiencia de otros puede ser orientativa, pero no es una norma.
Cada cuerpo, cada sensibilidad es diferente. En principio puede parecer abrumador, pero pensándolo bien, escapamos a toda clasificación. ¿No es un alivio? Podemos ser lo que somos, ser sinceros con nosotros mismos y con los otros, ser verdad. Investígate, conócete. Y sobre todo respétate, a tí y a los demás.
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